Versión: Reina-Valera 1909 (dominio público)
Salmo 41
Bienaventurado el que piensa en el pobre: en el día malo lo librará Jehová.
El Salmo 41 empieza con “Bienaventurado el que piensa en el pobre” y es la oración de un enfermo rodeado de falsos amigos. Jesús aplicó el versículo 9 a la traición de Judas, y el salmo cierra el primer libro de los Salmos con “Amén y Amén”.
Texto bíblico
1 Bienaventurado el que piensa en el pobre: en el día malo lo librará Jehová.
2 Jehová lo guarde, y le dé vida: sea bienaventurado en la tierra, y no lo entregues á la voluntad de sus enemigos.
3 Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor: mullirás toda su cama en su enfermedad.
4 Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado.
5 Mis enemigos dicen mal de mí preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre?
6 Y si venía á verme, hablaba mentira: su corazón se amontonaba iniquidad; y salido fuera, hablábala.
7 Reunidos murmuraban contra mí todos los que me aborrecían: contra mí pensaban mal, diciendo de mí:
8 Cosa pestilencial de él se ha apoderado; y el que cayó en cama, no volverá á levantarse.
9 Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar.
10 Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, y daréles el pago.
11 En esto habré conocido que te he agradado, que mi enemigo no se holgará de mí.
12 En cuanto á mí, en mi integridad me has sustentado, y me has hecho estar delante de ti para siempre.
13 Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, por siglos de siglos. Amén y Amén.
Texto original
Ashrei maskil el-dal; beyom ra’ah yemalletehu Adonai.
Versión sencilla
v. 1–3 Feliz quien cuida del débil: Dios cuida de él en el día difícil y lo sostiene cuando está enfermo.
v. 4 Señor, ten compasión de mí y sáname, porque pequé contra ti.
v. 5–9 Mis enemigos esperan mi muerte; quien me visita dice mentiras y después difunde rumores. Hasta el amigo que comía conmigo se volvió contra mí.
v. 10–12 Pero tú, Señor, levántame. Sé que estás conmigo, porque el enemigo no ha vencido.
v. 13 Bendito sea el Señor para siempre. Amén.
Contexto histórico
Fin del Libro I. El libro de los Salmos se divide en cinco libros, y el Salmo 41 es el último del primero (Salmos 1–41). El versículo 13 es la doxología que cierra esta colección; fórmulas parecidas cierran los Salmos 72, 89 y 106.
Un enfermo y sus visitas. El salmista está en cama (vv. 3 y 8) y lee la enfermedad a la luz de su propio pecado (v. 4). Las visitas no traen consuelo: observan, difunden noticias y esperan el final (vv. 5–8).
Principio y fin. El Libro I se abre con la palabra hebrea ashrei, “bienaventurado”, en el Salmo 1, y el Salmo 41 empieza con la misma palabra. Muchos estudiosos ven en ello un marco intencionado de la colección.
Explicación
Feliz quien mira al débil
El salmo se abre con una bienaventuranza: “Bienaventurado el que piensa en el pobre: en el día malo lo librará Jehová.” La palabra hebrea dal designa a alguien débil, pobre o abatido, y el verbo maskil sugiere una atención pensada, no una limosna apresurada. Quien cuida del débil encuentra a Dios cuidando de él: “Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor”.
Una curación que empieza por dentro
En el versículo 4, el pedido de curación llega junto con una confesión: “sana mi alma, porque contra ti he pecado”. El salmista no discute si la enfermedad es castigo; lleva a Dios el cuerpo y la conciencia a la vez.
La traición del amigo
El punto más doloroso es el versículo 9: “Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar.” Comer el pan de alguien era señal de alianza y confianza. En la Última Cena, Jesús cita este versículo al anunciar la traición de Judas (Juan 13:18).
Delante de Dios para siempre
El final no describe una curación completa, sino una presencia: “me has hecho estar delante de ti para siempre”. La doxología del versículo 13, con su “Amén y Amén”, cierra el salmo y el primer libro del Salterio.
Cómo lo lee cada tradición
Católica
En la numeración de la Vulgata es el Salmo 40, Beatus qui intellegit super egenum et pauperem. La Iglesia lee el versículo 9 a la luz de la Pasión, siguiendo al propio Jesús en Juan 13:18, y la bienaventuranza inicial es una llamada a cuidar de los pobres y los enfermos.
Protestante
Para los lectores evangélicos, el salmo une dos promesas: la bendición para quien cuida de los débiles y la confianza en que Dios sostiene al enfermo. El uso que Jesús hace del versículo 9 en Juan 13:18 se lee como cumplimiento de las Escrituras en la historia de la traición.
Judía
El Talmud usa el primer versículo para hablar de la visita a los enfermos: quien visita a un enfermo se libra del castigo de la Gehena, porque está escrito “Bienaventurado el que piensa en el pobre: en el día malo lo librará Jehová”. En esta lectura, el dal es el enfermo (Nedarim 40a).
Académica
Los estudiosos discuten el género: acción de gracias, en la que el salmista cuenta la oración que hizo en la enfermedad (“Yo dije”, v. 4), o lamentación individual. La bienaventuranza inicial tiene un tono sapiencial. La doxología del versículo 13 suele considerarse un añadido editorial que marca el final del Libro I, y no parte del poema original.
Cada lectura se atribuye a la tradición que la sostiene. VersePath no toma partido.
Para reflexionar
El salmo pide dos miradas: hacia el débil que tienes cerca y hacia dentro de ti. ¿Quién necesita hoy tu atención? ¿Y qué necesitas llevar a Dios, además de lo que te duele en el cuerpo?
Curiosidades
- La Reina-Valera conserva en el versículo 9 la expresión hebrea literal: “el hombre de mi paz” (ish shelomi), alguien unido por una alianza.
- En el versículo 8, la “Cosa pestilencial” es, en hebreo, una “cosa de Belial” (devar beliyya’al).
- Los Salmos 41, 72, 89 y 106 terminan con doxologías que dividen el Salterio en cinco libros, número que la tradición judía compara con los cinco libros de Moisés.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el Salmo 41?
Es la oración de un enfermo que confía en Dios frente a la enfermedad, los enemigos y la traición de un amigo. Empieza con una bendición para quien cuida de los débiles.
¿El Salmo 41 habla de Judas?
El salmo es muy anterior, pero Jesús aplicó el versículo 9, sobre el amigo que comía de su pan, a la traición de Judas (Juan 13:18).
¿Por qué el Salmo 41 termina con “Amén y Amén”?
Porque el versículo 13 es la doxología que cierra el primero de los cinco libros de los Salmos.
¿Cuándo rezar el Salmo 41?
En la enfermedad, al visitar a un enfermo o al pasar por una traición, pidiendo curación para el cuerpo y para el alma.